Tejidos lumínicos "LUMINERVA"
- Alfonsina Castagno
- 6 nov 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 8 nov 2025
Las primeras fibras lumínicas las había tejido con algas del delta. Absorbían la radiación y la devolvían en ondas de color. Al principio era estética, luego se volvió lenguaje.
Luminerva nació en ese tránsito, entre la luz y la emoción. Un tejido fotosensible que crece en cámaras húmedas, donde las algas y el micelio aprenden a respirar juntas.
Cada hebra es sensible a la radiación bioeléctrica del entorno: en espacios calmos emite pulsos azulados, en momentos de tensión su resplandor se espesa en tonos rojizos. No proyecta luz; la cultiva desde dentro, como si guardara las memorias emocionales de los lugares que habita.
Algunas piezas trepan muros, otras se adhieren al vidrio o cubren altares comunitarios. En Rada Sur, la usan como cortina viva, como manto para las ceremonias de memoria. Cada fragmento guarda sus propios afectos, discusiones, celebraciones; cada una tiene carácter, como si recordara.


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